Lo único perenne son las culpas. Las maquillo y las peino para hacerlas manejables. Porque ellas están allí aun antes de mí y de mi madre. En el armario, en la mochila, en la carcajada. Por todos lados los cuerpos traslúcidos, del amor, del “no, gracias”; de los gritos a mis hijas, de las veces en que he jugado a mala, de las pailas pegadas, de las llegadas tardes, de los días en que me he suicidado para seguir viviendo. Las soporto, las cargo, las exhibo, porque así lo esperan, y así me buscan: “mujer socialmente aceptable”.
Poema de Marthace
2 comentarios
Martha Ce -
R Mendoza -
Gracias.
R. Mendoza