El fresco del marido celoso

Martha Cecilia Ruiz
A inicios del siglo XVI el pintor italiano Tiziano Vecellio pintó el fresco del “marido celoso”. En la obra, en primer plano aparece caída en el suelo una mujer y sobre ella el hombre blandiendo un cuchillo en su mano derecha.
En el fondo se aprecia la segunda escena en la que --según la leyenda-- el marido machista, violento parricida, se arrepiente de su horrible acto y el santo resucita a la víctima.
Siglos después de la vida de San Antonio y del pintor Tiziano, “hombres celosos” siguen matando a las mujeres, y la escena se repite una y otra vez: mujeres muertas a mano de maridos, ex maridos, amantes, novios y desconocidos.
El informe anual de derechos humanos del CENIDH revela que es más probable perecer asesinada en la casa a manos de un hombre conocido, que en la calle como consecuencia de otro delito. Sin embargo, hoy en día ni sobran los santos, ni los arrepentimientos resucitan a las víctimas.
Probablemente la violencia contra las mujeres siga siendo la misma y la impunidad para los hombres también. Seguramente lo que está cambiando es que más mujeres y medios de comunicación están hablando del asunto y la violencia contra las mujeres y niñas se empieza a ver como un acto punible, que merece castigo.
Pero al igual que hace siglos, algo falta en la escena: la justicia. Porque el sistema judicial da la espalda a las mujeres, y se hace de la vista gorda con los agresores.
El Estado sigue en deuda con la población femenina que sigue con menos recursos, poder, seguridad y autonomía que los hombres.
Sino me creen, jueguen a “las diferencias” con el fresco del marido celoso y las páginas de sucesos de cualquier diario nicaragüense.
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CARLOS M CORNEJO LUNA -