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Bitácora de Martha Cecilia Ruiz

Nicaragua joven: Ventana de oportunidades ¿o pozo de perdición?

Nicaragua joven:  Ventana de oportunidades ¿o pozo de perdición?

 

Por Martha Cecilia Ruiz*

 

Nicaragua es un país de gente joven. Eso nos da la oportunidad única de construir en muy poco tiempo una nación de personas sanas, educadas y en pleno desarrollo de sus capacidades. Con el 58.1 % de la población entre 15 y 64 años de edad, vivimos un momento privilegiado con una gran mayoría de personas llenas del potencial para estudiar, trabajar y transformar la sociedad.

 

Esta mayoría de personas en la edad económicamente activa, es denominada bono demográfico o ventana de oportunidades, porque de invertir en ellas nos permitiría avanzar en la lucha contra la pobreza, promover el desarrollo económico y construir una sociedad democrática, respetuosa de los derechos y el medio ambiente. Sin embargo, ya sabemos que entre lo más pobres, niños, niñas y jóvenes -especialmente mujeres-,  llevan la peor parte y que, no vamos por buen camino.

 

Tenemos la tasa de fecundidad adolescente más alta de la región (114 nacimientos por 1 mil mujeres de 15-19 años), muchos de los cuales son generados por violencia y abuso. La infecciones por VIH siguen en aumento entre la gente más joven, afectando especialmente a las mujeres. Así por ejemplo en el año 2006,  el 71.4% de los nuevos casos de VIH en  adolescentes de 15 a 19 años se dio en mujeres. Entre otras situaciones delictivas y violatorias de los derechos humanos de las personas más jóvenes del país.

 

Es evidente que nos falta mucho para aprovechar este bono demográfico o ventana irrepetible. Con una inversión social de las más bajas en la región (U$68.00 anuales por personas), destinamos apenas el 3.8% del presupuesto nacional en educación. Buena parte de las y los adolescentes y jóvenes ni estudian, ni trabajan formalmente y viven en condiciones de  vulnerabilidad ante la violencia sexual, la violencia callejera, el VIH y diversas formas de explotación y abuso.

 

Invertir en las personas

 

La mejor inversión como país, como comunidades y como familias que podemos hacer es en las personas, especialmente en la niñez y la adolescencia. Muchos países europeos supieron aprovechar el bono demográfico y en apenas unas décadas vieron los resultados positivos, de tener una gran masa de personas con educación, salud y planes de vida.

 

Si bien con al actual gobierno, tenemos avances en la cobertura de salud y educación primaria, nos hace falta mucho para tener verdaderos progresos en materia de políticas públicas. Pero no sólo es un asunto de quienes deben incrementar los recursos necesarios en el Presupuesto General de la República. Las comunidades, las iglesias, las familias y los medios de comunicación tenemos severas responsabilidades al respecto ¿en qué invertimos? ¿qué mensajes damos a la gente joven? ¿qué les ofrecemos para que se desarrollen a plenitud?.

 

No invertir en las condiciones actuales en las que se encuentran la niñez y la juventud, es negarle al país grandes oportunidades de desarrollo humano y dejar las puertas abiertas al narcotráfico, la explotación y otras lacras sociales. Todos tenemos responsabilidades para evitar que esta ventana de oportunidades, se convierta en un pozo de perdición.

 

El País Azul, junio 2010

 

*Periodista

martha_cecilia_ruiz@yahoo.com.mx

http://marthaceciliaruiz.blogia.com

Facebook: Ruiz Martha

 

 

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