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Bitácora de Martha Cecilia Ruiz

Niñez

María y José: modelo de crianza sin violencia

María y José: modelo de crianza sin violencia

Por Martha Cecilia Ruiz*

A la edad de doce años Jesús fue con María y José a la fiesta de la Pascua en Jerusalén. El niño se quedó en el templo, sin avisarle a nadie.  Aquellos viajes solían hacerse en caravanas de familiares y vecinos, y el relato bíblico refiere que José y María cuando notaron que el niño no iba con ellos lo buscaron por un día entero en medio de la compañía y como no lo hallaron regresaron a Jerusalén para continuar la búsqueda.

“Y aconteció que tres días después le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores de la ley, oyéndoles y preguntándoles.  Y todos los que le oían, se maravillaban de su inteligencia y de sus respuestas”, cuenta el segundo capítulo del evangelio de Lucas.

“Cuando le vieron, se sorprendieron; y le dijo su madre: Hijo, ¿por qué nos has hecho así? He aquí, tu padre y yo te hemos buscado con angustia. Entonces él les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que en los negocios de mi Padre me es necesario estar? Mas ellos no entendieron las palabras que les habló”. (Lc. 2: 48-50)

 La escena nos revela la sabiduría y los intereses del niño, pero también nos presenta un modelo de maternidad y paternidad responsable y respetuosa de la dignidad del niño.

María y José actúan de manera coordinada en la búsqueda de  Jesús y cuando lo encuentran, le manifiestan su preocupación, sin faja y sin gritos a pesar de la gravedad del asunto, recordemos que llevaba tres días perdido y para remate, la explicación que les da resulta incomprensible.

El mismo relato dice que Jesús regresó con ellos y que estaba “sujeto  a ellos”, es decir que en el respeto y la comprensión pudieron criar al niño con disciplina.

Más de dos mil año después, es probable que en Nicaragua una escena como esta termine con la humillación pública del niño, con una fajeada o con ambas cosas. Lamentablemente para muchos padres y madres la agresión física sigue siendo la respuesta más rápida a todos los problemas de disciplina de niños, niñas y adolescentes.

Y cuando no se entiende al niño y sus razones,  que se le etiqueta como “hiperactivo”, se le señala como necio o bruto y hay quienes llegan a estigmatizarlos, en lugar de respetar su dignidad como un ser humano, único, valioso e irrepetible.

Tomemos pues el ejemplo bíblico, con el modelo de crianza de amor y respeto como el mostrado por María para que también podamos decir de nuestros hijos e hijas… y crecieron en sabiduría, en estatura y en gracia para con Dios y la sociedad.

*Escritora y periodista nicaragüense

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Canción de cuna desde El País Azul

Canción de cuna desde El País Azul

Por Martha Cecilia Ruiz (Nicaragua)

Una madre le canta a su bebé mientras lo amamanta, un padre amoroso lo arrulla para dormirlo y una abuela emocionada al conocer a su nieta, repite las canciones que antes dedicó a sus hijos e hijas.

Las canciones de cuna existen desde siempre, y renacen cada tarde con la necesidad de calmar a un bebé que llora o de disfrutar su sueño, quizás inspiradas en un suspiro de un nuevo ser humano que recién ha llegado al mundo o por la alegría de apreciar una manita que se posa agradecida en el pecho del cual se alimenta.

Recuerdo a mi madre cantándo a mi hermano y hermana “Domirte mi niño, dormite mi amor”, y luego escuchar al musicólogo nicaragüense Salvador Cardenal en su Radio Güegüense, presentando a Antonina Vivas de Castellón, con esa canción de cuna que más tarde canté a mis hijas.

De la interpretación de Antonina, rememoro las referencias a las tareas compartidas para cuidar al niño: “la virgen lavaba y San José tendía”, como debe ser, madre y padre al cuidado del bebé. (Se puede escuchar esta canción de cuna en www.radiolaprimerisima.com.ni en el archivo de canciones Música y Canto de Salvador Cardenal)

Dos canciones de cuna muy populares en Nicaragua son “Duerme negrito” del floklore sudamericano recopilada por Atahualpa Yupanqui, y “El negrito cuñú cuñú” de Mario Montengro. Ambas canciones reflejan las condiciones de explotación de las mujeres latinoamericanas que se ven imposibilitadas de cuidar a sus bebés.

Duerme negrito

Muchos de nosotros fuimos acunados con esta canción y hemos arullados a nuestros hijos e hijas con la letra que dice  “Duerme, duerme negrito, que tu mama está en el campo negrito”, que nos cuenta de una madre que anda trabajando, “trabajando y no le pagan, trabajando y va de luto” y se le pide al niño que se duerma y que la madre al volver le traerá muchas cosas de comer y si “el negro no se duerme, viene el diablo blanco y ¡zas! le come la patita”.

El mismo Atahualpa Yupanqui compartía que se trata de una canción de cuna anónima del Caribe latinoamericano, de la zona entre de Venezuela y Colombia, que escuchó de una mujer afro descendiente y que “como toda canción de cuna pisa la tierra y es un poco metafísica”.

Par escuchar comentarios e interpretación de la canción “Duerme negrito” con Atahualpa Yupanqui haga clic aquí.  Interpretada por varios artistas latinoamericanos, la versión de Mercedes Soza, sigue siendo una de las más sonadas y aplaudidas.

Por su parte,  “El negrito cuñú cuñú” de Mario Montenegro “no tuvo quien lo arrullara porque su negrita mama arrulla al hijo del patrón”, y me recuerda que en agosto cuando celebramos el mes de la lactancia materna, miles de madres nicaragüenses no pueden amamantar porque trabajan lejos de su hogar, quizá en Managua o en Costa Rica cuidando a otros niños y niñas, mientras extrañan al propio.

Amamantar y cantar...

La lactancia materna, es un derecho humano, que como todos los demás derechos conlleva responsabilidad del Estado, la sociedad y la familia. Las madres necesitan tiempo, tranquilidad, apoyo emocional del padre del bebé y una buena alimentación para compartir su leche con la criatura recién nacida.

Para amamantar y cantar se necesita del apoyo y la seguridad del entorno familiar. Hace falta mucho apoyo para que las madres puedan interpretar una canción de cuna que refuerce la ternura y la alegría, y que la tristeza y la injusticia se vayan quedando como referencias de hermosas y emotivas canciones de cuna de nuestra Latinoamerica.

Nuestro continente tiene una hermosa herencia de canciones de cuna, a la que podemos acercarnos a través de Internet, como la canción del pueblo indígena Tobá de la Argentina, rescatada por el grupo Tonolec de ese mismo país, en una versión que fusiona la música tradicional y la electrónica.  

Desde México a El País Azul, nos llega la voz de Patricia Bacelis, intepretando la canción Niño Teotl de Luís Códice, quien entregó su disco con música indigenista a nuestro al escritor y periodista Mario Fulvio Espinoza.

También están disponibles discos enteros con recopilaciones de temas ancestrales para compartir con grandes y poequeños como Tu tu Teschote, canción azteca  intepretada por Lorain Fox que puede escuchar dando clic aquí. No hace falta entender la letra para apreciar la  Canción Mapuche para un niño en la voz de  Beatriz Pichi Malen, por ejemplo.

Redes sociales como Youtube y Facebook, son sitios oportunos para buscar y compartir estos tesoros musicales y también para difundir que en Nicaragua tenemos una Ley que protege a la lactancia materna que necesitamos hacer valer en todas sus dimensiones. 

Para consultar o descargar la Ley de Promoción, Protección y Mantenimiento de Lactancia Maternia en Nicaragua, haga clic aquí. 

NOTA: El País Azul es un programa cultural que se transmite todos los domingo de 7 a 8 am hora de Nicaragua a través de www.radiolaprimerisima.com.ni y en las fecuencias 91.7 FM y 680 am bajo la dirección de Mario Fulvio Espinoza y Martha Cecilia Ruiz.

(Foto Joao Ripper/Survival)

¿Tanto escándalo por una María?

Este reportaje ha recibido el Premio Nacional de Periodismo "Rostros de la Discriminación" que otorga el Alto Comisionado de las Naciones Unidas / “Eres una puta”, “eres una mentirosa”, “¿por qué metes a los medios de comunicación en esto?”, “nada más quieres perjudicar a los muchachos”
Lunes, 23 de agosto de 2010 / Tania Meza Escorza

México, 23 ago. 10. Desde Abajo/AmecoPress.

Una niña indígena, analfabeta y pobre, está sufriendo una segunda violación tumultuaria. La primera vez fue en abril de este año, cuando cuatro sujetos abusaron sexualmente de ella durante toda una noche. La segunda violación masiva es la que ha venido padeciendo por parte de personal de la Procuraduría General de Justicia del Estado de Hidalgo (PGJH) en su intento por castigar a los culpables.

Un ejemplo de esto último ocurrió el pasado 7 de septiembre, cuando la psicóloga de la Subprocuraduría de Atención a la Familia y a la Víctima (SAFV) de la PGJH, intentó convencerla de que el acto de violencia sexual no había ocurrido.

Pero ni todos los insultos y cuestionamientos que la psicóloga gritaba tan cerca de su cara, le hicieron dudar sobre lo ocurrido la peor noche que ha vivido en sus catorce años de existencia.

El 28 de abril de 2009, en Cuautepec, Hidalgo, la niña indígena salió de trabajar de la casa en donde laboraba como empleada doméstica. Se dirigió hacia su hogar y al pasar por el mercado municipal, se encontró con su primo, quien bebía junto con otros tres jóvenes adentro de una zapatería.

Él la invitó a pasar. Ella rehusó, pero él la introdujo de un jalón en el negocio que para esas horas ya no daba servicio al público. La puerta de la cortina del comerció se cerró y esa noche sólo volvió a abrirse dos veces más. La primera de ellas para que, vigilada por sus violadores, la niña saliera tambaleándose a orinar, y fuera regresada por la fuerza al interior del negocio. La segunda ocasión, para que dos de los cuatro hombres la llevaran en vilo a lo que ella creía que nuevamente era necesidad de orinar, pero que resultó ser la sensación de quien tiene la vagina y el ano brutalmente desgarrados.

La puerta de la cortina no volvió a abrirse hasta las seis de la mañana del día siguiente, cuando los violadores por fin decidieron que era suficiente y dejaron ir a la niña, luego de amenazarla para que no denunciara el hecho, bajo promesas de dañarla a ella y a su familia, así como de mostrar el video que le habían tomado durante la violación tumultuaria.

Hija de indígenas serranos que hace varios años migraron hacia Cuautepec, y que a lo largo de su vida han recibido toda clase de violencia, la niña hizo lo que hasta entonces estaba acostumbrada a hacer: cerrar la boca y obedecer, tal como mandata su condición de mujer, pobre e indígena.

Como la pequeña en ocasiones se quedaba a dormir en el lugar donde trabaja, a su familia no le extrañó que esa noche no hubiera llegado. Lo que sí les sorprendió fue la profunda depresión en que la menor cayó durante los siguientes días. Luego de varios intentos, sus padres por fin lograron conocer la verdad.

La pareja de vendedores de hierbas en el mercado municipal, acudió junto con su hija a levantar la denuncia a la presidencia municipal de Cuautepec, el 1 de mayo de 2009. Demasiado tarde, porque uno de los violadores, muy cercano al alcalde, ya se les había adelantado.

Aún cuando en la presidencia de Cuautepec no se puede levantar un acta formal sobre este tipo de hechos, sino que debe acudirse a la vecina ciudad de Tulancingo, en la alcaldía les dijeron que el acta ya estaba levantada, que les llamarían cuando hubiera alguna novedad.

Con el transcurrir de los días, pese a la escasa instrucción y limitado manejo del idioma español de los padres, la familia de la niña decidió acudir a Tulancingo, en donde el Ministerio Público levantó la denuncia 18/HG/CAVI/142/2009 pero, sospechosamente, nada sucedía hasta que un periodista preguntó a José Alberto Rodríguez Calderón, procurador del estado, qué pasaba con la investigación. De Pachuca llamaron a Tulancingo y el caso comenzó a moverse.

Mientras tanto, en Cuatepec el clima se enrarecía. La niña sufría violencia verbal en las calles, al enfrentarse a los familiares de los violadores que la ofendían constantemente. Los locatarios del mercado donde ocurrió la violación, y donde también trabajan los padres de la niña, mantenían posturas confrontadas sobre el caso, aunque la mayoría se solidarizaba con la hija del los vendedores de hierbas. Algunos dudaban, pero durante una asamblea extraordinaria realizada para abordar el tema, una locataria hizo unificar los criterios:

- “¿Tanto escándalo por una María?”

Las y los comerciantes del mercado municipal se enfurecieron y exigieron retractarse a la mujer que había hecho el comentario fascista: “Esa María como usted la llama, es una niña de catorce años que puede ser su hija o la mía, y que fue salvajemente violada por cuatro brutos que andan libres, burlándose de ella y gozando de la impunidad que da el dinero”. La señora se cohibió, pidió disculpas y, visiblemente avergonzada, abandonó el lugar.

Hoy ya se han cumplido cuatro meses de que los papás de la niña, con su limitado español, lograron interponer una denuncia. Pero muy poco ha pasado. Tal parece que las autoridades estatales están de acuerdo con la señora del mercado que dijo “ ¿Tanto escándalo por una María?”, la diferencia es que aquella señora por lo menos se avergonzó de su dicho.

Hasta ahora, esta pequeña ha cosechado la solidaridad de casi todas y todos los locatarios del mercado de Cuautepec, salvo de aquellos que son familiares de los violadores, quienes desde sus puestos le gritan “puta”, “piruja” y demás linduras.

Los padres del violador que se dice más “influyente”, inclusive han ofrecido a los papás de la niña cien mil pesos a cambio de retirar la demanda. Los humildes indígenas serranos, con ocho de sus catorce hijos que mantener, han resistido valientemente por el anhelo de obtener justicia. “No voy a vender a mi hija”, ha dicho el padre.

Uno de los primeros avances del caso fue el citatorio para comparecer de los cuatro acusados, a quienes han intentado hacer pasar por menores de edad, cuando dos de ellos aparentemente no lo son. Además, la niña fue llamada a declarar ante el personal psicológico y de química forense en Tulancingo, pero estas personas manifestaron su incredulidad ante las declaraciones de la menor, porque dicen que ella no derrama suficientes lágrimas cuando narra los hechos.

En el caso de esta niña, tanto la primera como la segunda violación tumultuaria han ocurrido porque ella sufre la triple marginación que le da ser mujer, pobre e indígena (a parte de ser niña y, al igual que la mayoría de sus hermanos, nunca haber pisado una escuela y no contar con acta de nacimiento).

Ante tal escenario, lo menos que los tres niveles de gobierno en Hidalgo pueden ofrecer a esta menor indígena es el compromiso de que su caso será llevado limpiamente, y que el tráfico de influencias que hasta ahora se mira, cesará para llevar a los culpables a la cárcel. Pero nada de esto se vislumbra próximo.

El poder ejecutivo le ha fallado a una niña que, a los catorce años, debe trabajar en vez de estudiar. El poder legislativo le debe a esta pequeña el todavía no haber armonizado correctamente la Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia en Hidalgo, con la cual se le garantizarían plenamente todos sus derechos sexuales y reproductivos.

Y el poder judicial, ¿qué decir cuando en el juzgado municipal de Cuautepec le mintieron para encubrir a un violador “influyente”? ¿Con qué cara podría el poder judicial negar estar en deuda con esta niña, si el personal encargado de hacer los exámenes psicológico y de química forense cuestionan que ella “no llora” cuando relata los hechos? ¿Cómo no dudar que el influyentismo mueve este caso, cuando la investigación contra los violadores se remitió a la mesa uno del Ministerio Público para adolescentes? ¡adolescentes! ¿Cómo saben en el MP que son adolescentes, si cuando decidió remitirlos a dicha mesa, ni siquiera los habían mandado llamar para que se comprobara legal y físicamente que los inculpados deben ser juzgados como adolescentes? Ahora resulta que además de ejercer violencia institucional, también ejercen la adivinación.

Aunado a lo anterior, los tres niveles de gobierno le deben a esta pequeña indígena el no haber adquirido un compromiso real con la institucionalización de la perspectiva de género en todos sus niveles, porque tal carencia pudo llevar este terrible caso a una pesadilla mayor, ya que, durante todo lo que va del proceso, ninguna autoridad, municipal o estatal, le ofreció a esta niña indígena violada tumultuariamente la Píldora de Anticoncepción de Emergencia. Tal vez piensen que no vale la pena armar tanto escándalo por una María.

Hace un año, el ex relator especial para los derechos humanos de los pueblos indígenas de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Rodolfo Stavenhagen estuvo en Pachuca y dijo que las problemáticas de los pueblos indígenas del mundo, en especial de México, siguen sin ser resueltas, pues éstos son víctimas “de la violación sistemática de sus derechos humanos”, y que viven situaciones de discriminación, injusticia y enfrentan deficiencias en educación y menosprecio de su identidad cultural.

Parecería que Stavenhagen hablaba de este caso en específico, porque sus palabras corresponden tal cual a esta historia. Hace un año, las autoridades del estado lo invitaron a que impartiera la conferencia magistral Declaración Universal de los Derechos de los Pueblos Indígenas, dentro de las actividades del Día Internacional de los Pueblos Indígenas, organizadas por la Secretaría de Educación Pública de Hidalgo. Ya estamos viendo el caso que las autoridades hidalguenses hicieron a las palabras del ex relator.

La Ley Estatal de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, dice que en Hidalgo la violencia institucional son los actos u omisiones de las y los servidores públicos de cualquier orden de gobierno que discriminen o tengan como fin dilatar, obstaculizar o impedir el goce y ejercicio de los derechos humanos de las mujeres, así como su acceso al disfrute de políticas públicas destinadas a prevenir, atender, investigar, sancionar y erradicar los diferentes tipos de violencia. Cualquier parecido con la actuación del poder judicial hidalguense en el caso de esta niña, es mera casualidad.

Con sus acciones, el poder judicial del estado nos demuestra que no vale la pena hacer tanto escándalo por una “María”. Aun así, sería muy bueno que por lo menos la Secretaría de Educación Pública de Hidalgo considerara la posibilidad de atender el analfabetismo de esta niña indígena, quien a sus catorce años sólo ha conocido la violencia, misma que no sólo la ha seguido desde el día de su violación, sino que ha acompañado su crecimiento a través de la pobreza.

Esta pequeña vive con sus progenitores y ocho de sus catorce hermanos en un chiquero. No es figura retórica (ojalá lo fuera), literalmente esta familia vive en un cuarto que antes era un chiquero. Cuando el propietario sacó a los puercos, la niña y sus familiares llegaron a vivir ahí.

A principios de este mes nació su hermano más pequeño, un bebé que no alcanzó a que su madre llegara al hospital. Arribó a este mundo en un taxi que los vecinos se cooperaron para pagar. Del taxi al chiquero, este bebé ignora que se integra a una paupérrima familia en el momento en que su hermana de catorce años es violada tumultuariamente por partida doble.

Luego de que el personal psicológico y de química forense en Tulancingo dijera que dudaba de la niña porque no lloraba lo suficiente, la menor fue remitida a la capital del estado, para que la inspeccionaran psicólogas de la Subprocuraduría de Atención a la Familia y a la Víctima (SAFV) de la Procuraduría estatal.

En la primera entrevista en dicha instancia pachuqueña, las psicólogas le dijeron a la niña que era una mentirosa. La acosaron de tal manera que, por sugerencia de unas integrantes de organizaciones civiles, la pequeña dictó a su única hermanita que sabe escribir, una carta con todos los detalles del caso, la cual fue entregada por las activistas en propia mano al gobernador Miguel Ángel Osorio Chong. El mandatario hidalguense respondió: “No se preocupen, la vamos a ayudar”.

La “ayuda” consistió en que, luego de una sesión legal directamente en la procuraduría del estado en donde se concluyó que la niña “no tenía nada”, la menor fuera sometida a una segunda revisión por parte de la misma psicóloga que la acosó en Pachuca:

- “Si no dejas de mentir, te voy a meter a la cárcel”, le dijo la mujer.

La cabeza de la niña daba vueltas. No había comido nada en todo el día y no estaba preparada para esta nueva violación. La psicóloga no dejaba de cuestionarla, agredirla y amenazarla.

Ahora no sólo los dictámenes periciales de la Procuraduría dicen que no le pasó nada (contrario al dictamen médico inicial que determinaba lesiones graves en vagina y ano), sino que la psicóloga de la SAFV se empecina en convencerla de que tiene compulsión por las mentiras.

Pensó que la sesión legal en que se había presentado el video que los violadores le tomaron aquella desgarradora noche sería lo peor de todo, pero se equivocó. En este momento parecía lejano el dolor que le produjo ver las imágenes de celular que mostraban a cuatro tipos desnudos y con el pene erecto, burlándose de una niña que lloraba pidiendo misericordia.

- Con que cartitas al gobernador ¿eh? ¿No que no sabías escribir?

¡Mentirosa!

- La escribió mi hermana menor, ella es la única de nosotros que sí sabe leer.

- Eres una mentirosa, es lo que pasa.

La niña no pudo seguir. Guardó silencio y se abandonó a sí misma. Sólo alcanzaba a percibir lejanamente la voz de la psicóloga que seguía violentándola.

Trató de llevar su mente hacia momentos más gratos, pero lo único que vino a su cabeza fueron las palabras humillantes que recibe constantemente en las calles de Cuautepec, por parte de las familias de sus violadores, y que se suman a las ofensas que le han proferido algunos miembros de la procuraduría hidalguense:

- “Ya todo está arreglado”

- “La mamá de uno de ellos hizo la comida del cierre de campaña del diputado federal”

- “Mejor ya ni le sigas”

- “No les van a hacer nada”

- “Piénsalo, ustedes son casi puras mujeres”

- “Eres una puta”

- “Ellos tienen palancas en la procuraduría”

- “Pero si a ti te gustó, ¿ahora que reniegas?”

- “Ya se repartió dinero”

- “Los cien mil pesos que le ofrecieron a tu papá y que rechazó, ya los fueron a entregar a gente de la procu”

- “Eres una mentirosa”

- “Son amigos del alcalde”

- “India mugrosa”

- “Te voy meter a la cárcel si sigues mintiendo”

- “¿Tanto escándalo por una María?”

- “Nadie te va a creer”

- “Mentirosa”

- “Mentirosa”

- “¡¡¡MENTIROSA!!!” -

“Ya llévesela”, le dijo la psicóloga a la acompañante de la niña. “No sé por qué no quiere hablar”.

Foto: Agencia "Desde Abajo.

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Internacional – Medios de Comunicación – Comunicación y género – Violencia de género – Violencia sexual – Las jóvenes – Infancia. 23 ago. 10. AmecoPress.


Tomado de

http://www.amecopress.net/spip.php?article4700

Concurso periodístico: Educación de calidad para niñas y niños

Educación de calidad  para todas  las niñas y los niños, es el tema del V
Concurso Nacional de Comunicación para los Derechos de la Niñez y
Adolescencia

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, (UNICEF) y la Universidad Centroamericana (UCA), convocan a periodistas, comunicadores sociales, caricaturistas y foto-reporteros, al V Concurso Nacional de Comunicación por los Derechos de la Niñez y Adolescencia. El tema del concurso este año es: “Educación de calidad  para todas  las niñas y los niños”.
Los trabajos concursantes deberán referirse a  temas relevantes en
  educación:

      ·    Niñez y adolescencia excluida del sistema educativo por los
        múltiples factores.
      ·    Alternativas educativas adecuadas a las condiciones, intereses y
        características de los grupos excluidos de la educación.
      ·    Participación ciudadana en educación.
      ·    Permanencia y conclusión de la educación primaria y secundaria de
        todas las niñas, niños  y adolescentes,
      ·    Participación de niñas, niños y adolescentes en la gestión
        educativa.
      ·    Incremento del presupuesto general de la República al sector
        Educación.
      ·    Acceso a condiciones higiénico sanitarias apropiadas en los
        centros educativos.
      ·    Escuelas seguras para la niñez y adolescencia.
      ·    Eliminación de la violencia en las escuelas.
      ·    Educación integral y de calidad (primera infancia, indígenas y
        afrodescendientes, roles de género y generacional).

Las categorías a concursar son:

  ·    Premio Nacional de Prensa Escrita

  ·    Premio Nacional de Radio

  ·    Premio Nacional de Audiovisual

  ·    Premio Nacional de Trabajo Gráfico

  ·    Premio Nacional de Comunicación dirigido al Público Infantil  y
      Adolescente (TV, radio, y prensa escrita).

Pueden participar en este concurso, las y los profesionales de la comunicación residentes en Nicaragua, individualmente o en equipo, con un trabajo o una serie de trabajos que hayan sido publicados en el período comprendido entre el 1 octubre de 2009  y el 31 de octubre de 2010, en  español, creole,  miskito o mayagna y que se hayan publicado en cualquier inserto, sección, revista, Web, o por cualquier medio o empresa de comunicación situada en Nicaragua.

Los trabajos deben enviarse a la Oficina de UNICEF Nicaragua desde ahora
hasta el  5 de noviembre de 2010, inclusive.

Los premios se entregarán en  el evento del “VIII Festival de la Radio y la
Televisión a favor de la niñez y la adolescencia, el 20 de Noviembre de
2010”.
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Acerca de UNICEF
UNICEF trabaja sobre el terreno en más de 150 países y territorios para
ayudar a los niños y niñas a sobrevivir y avanzar en la vida desde la
primera infancia hasta la adolescencia. El mayor proveedor de vacunas a los
países en desarrollo, UNICEF apoya la salud y la nutrición de la infancia,
el abastecimiento de agua y saneamiento de calidad, la prestación de
educación básica de calidad para todos los niños y niñas y la protección de
los niños y niñas contra la violencia, la explotación y el SIDA. UNICEF
está financiado en su totalidad por las contribuciones voluntarias de
individuos, empresas, fundaciones y gobiernos.


Para obtener más información, sírvase dirigirse a:
Olga Moraga Amador
Especialista en Comunicación
omoraga@unicef.org, tel. 22680687, Ext. 302

Olga Moraga Amador
Especialista en Comunicación
UNICEF

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Fax:            (505) 2268-0694
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Celular:        (505)8 851-7782 begin_of_the_skype_highlighting              (505)8 851-7782      end_of_the_skype_highlighting
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P.O. Box      5541

Nicaragua joven: Ventana de oportunidades ¿o pozo de perdición?

Nicaragua joven:  Ventana de oportunidades ¿o pozo de perdición?

 

Por Martha Cecilia Ruiz*

 

Nicaragua es un país de gente joven. Eso nos da la oportunidad única de construir en muy poco tiempo una nación de personas sanas, educadas y en pleno desarrollo de sus capacidades. Con el 58.1 % de la población entre 15 y 64 años de edad, vivimos un momento privilegiado con una gran mayoría de personas llenas del potencial para estudiar, trabajar y transformar la sociedad.

 

Esta mayoría de personas en la edad económicamente activa, es denominada bono demográfico o ventana de oportunidades, porque de invertir en ellas nos permitiría avanzar en la lucha contra la pobreza, promover el desarrollo económico y construir una sociedad democrática, respetuosa de los derechos y el medio ambiente. Sin embargo, ya sabemos que entre lo más pobres, niños, niñas y jóvenes -especialmente mujeres-,  llevan la peor parte y que, no vamos por buen camino.

 

Tenemos la tasa de fecundidad adolescente más alta de la región (114 nacimientos por 1 mil mujeres de 15-19 años), muchos de los cuales son generados por violencia y abuso. La infecciones por VIH siguen en aumento entre la gente más joven, afectando especialmente a las mujeres. Así por ejemplo en el año 2006,  el 71.4% de los nuevos casos de VIH en  adolescentes de 15 a 19 años se dio en mujeres. Entre otras situaciones delictivas y violatorias de los derechos humanos de las personas más jóvenes del país.

 

Es evidente que nos falta mucho para aprovechar este bono demográfico o ventana irrepetible. Con una inversión social de las más bajas en la región (U$68.00 anuales por personas), destinamos apenas el 3.8% del presupuesto nacional en educación. Buena parte de las y los adolescentes y jóvenes ni estudian, ni trabajan formalmente y viven en condiciones de  vulnerabilidad ante la violencia sexual, la violencia callejera, el VIH y diversas formas de explotación y abuso.

 

Invertir en las personas

 

La mejor inversión como país, como comunidades y como familias que podemos hacer es en las personas, especialmente en la niñez y la adolescencia. Muchos países europeos supieron aprovechar el bono demográfico y en apenas unas décadas vieron los resultados positivos, de tener una gran masa de personas con educación, salud y planes de vida.

 

Si bien con al actual gobierno, tenemos avances en la cobertura de salud y educación primaria, nos hace falta mucho para tener verdaderos progresos en materia de políticas públicas. Pero no sólo es un asunto de quienes deben incrementar los recursos necesarios en el Presupuesto General de la República. Las comunidades, las iglesias, las familias y los medios de comunicación tenemos severas responsabilidades al respecto ¿en qué invertimos? ¿qué mensajes damos a la gente joven? ¿qué les ofrecemos para que se desarrollen a plenitud?.

 

No invertir en las condiciones actuales en las que se encuentran la niñez y la juventud, es negarle al país grandes oportunidades de desarrollo humano y dejar las puertas abiertas al narcotráfico, la explotación y otras lacras sociales. Todos tenemos responsabilidades para evitar que esta ventana de oportunidades, se convierta en un pozo de perdición.

 

El País Azul, junio 2010

 

*Periodista

martha_cecilia_ruiz@yahoo.com.mx

http://marthaceciliaruiz.blogia.com

Facebook: Ruiz Martha

 

 

TARJETA AMARILLA

TARJETA AMARILLA

 

 

 

 

Un gol por la niñez nicaragüense


Martha Cecilia Ruiz*

 

Al mirar a niñas y niños en los semáforos, es común que la gente se indigne criticando a los madres –pocas veces a los padres- de éstos y preguntándose qué hace el Ministerio de la Familia (Mifamilia) para “quitarlos de ahí”. Y de hecho, recordamos algunas veces cuando administraciones anteriores, los “quitaron” o sacaron de la vista, pues esa presencia no liga con la imagen de país democrático y de crecimiento económico.

 

Y ahora, cuando el capital mundial nos ordena que no pensemos en nada más que en la “fiesta mundial del fútbol”, igual vemos a estos niños y niñas en los estacionamientos y puertas de centros nocturnos,  para pedir un peso a los fanáticos nicaragüenses que invertirán tiempo y dinero para seguir a sus equipos favoritos.

 

Así como Cristiano Ronaldo no puede jugar sin compañeros y sin entrenador contra todos los equipos y llevarse la Copa Mundial para su país, cualquier ministerio u organización es insuficiente para dar respuesta a un enorme problema, que es sobre todo un asunto de Derechos Humanos.  Hablando al azar con cualquiera de estos niños y niñas, confirmamos que son parte de una larga cadena de marginación: tienen una parentela con poca o ninguna educación formal, la violencia ha reinado en sus casas desde hace varias generaciones y con padres ausenten o alcohólicos, no conocen otra condición que no sea la de pobreza extrema.

 

Es fácil culpar a Mifamilia -institución que históricamente ha tenido uno de los presupuestos más bajo del Estado-, también es cómodo señalar a los organismos nacionales e internacionales que trabajan por la niñez y la adolescencia, porque las inversiones parecen insuficientes y no vemos mayores resultados. Lo difícil es reconocernos, cada una y cada uno de nosotros como parte del equipo responsable de la tragedia.

 

Así como la clase política no admitirá que “sus errores técnicos” impulsan los mecanismos de exclusión. Tampoco los empresarios -que se avalanchan a pagar enormes cifras en las transmisiones del mundial-, se sentirán aludidos, pues al parecer resulta más rentable abonar a  “la pasión mundial”, que apasionarse con el desarrollo humano de nuestro país.

 

Y es probable que Usted y yo, nos sorprendamos y hasta indignemos, si alguien levantara una acusación contra los habitantes del barrio, colonia o comarca donde vivimos, por no tomar acciones de prevención y respuesta a la situación de la niñez y adolescencia en las calles.

 

Por eso, sería oportuno dejar atrás frases como “niños de las calles”, pues no pertenecen a las calles. Son nuestros niños y niñas a quienes hemos vulnerado, a quienes su familia les ha fallado, las comunidades les han dado la espalda y las iglesias les han incumplido el mandato del Mesías que pone a la niñez como ideal de humanidad y espiritualidad.

 

Hagamos equipo en la cancha de la vida

 

 Tenemos el deber de exigir respuestas integrales de parte del Gobierno de Nicaragua y demandar mayor presupuesto social a las y los Diputados. Pero sobre todo, tenemos la responsabilidad de ver a cada niño y cada niña, con respeto, amor y solidaridad. Verlos con la misma simpatía que a nuestro futbolista favorito. Emocionarnos como lo han hecho en otros países, donde el fútbol se ha convertido en vehículo para juntar voluntades a favor de la niñez y la adolescencia. Trabajar de manera coordinada en la cancha abierta de la vida.

 

Basta un balón para juntar emociones y voluntades. Muchos futbolistas famosos como Lionel Messi apoyan iniciativas como la de UNICEF. Instituciones como Casa Alianza organizan equipos para niñez sobreviviente de violencia y abandono. Los Pipitos siempre esperan de brazos abiertos apoyo y barra para las Olimpipitos, entre otros.

 

Hoy, nosotros también podemos hacerlo, es la oportunidad para entrar a la jugada y aceptar el pase que nos hace el Foro de Educación y Desarrollo Humano para sumarnos a la Campaña Mundial UN GOL POR LA EDUCACION.

 

Por nuestros niños y niñas, saquemos la tarjeta roja a la indiferencia, la violencia y la exclusión.

 

El País Azul, junio 2010

 

*Periodista

martha_cecilia_ruiz@yahoo.com.mx

http://marthaceciliaruiz.blogia.com

Cambio climático y niñez

Cambio climático y niñez

Los niños y las niñas deben ser la prioridad siempre. En estos primeros días de junio, los medios nos han saturado con información sobre lluvias y sobre el día de la niñez; sin embargo la información ha sido puntual y relacionada a hechos específicos. Hace falta un abordaje estratégico, que nos permita por ejemplo, relacionar los peligros del cambio climático para la niñez y la adolescencia, es decir para la sobrevivencia de la especie.

 

La frecuencia y gravedad de los desastres han ido en aumento, y los pronósticos para este año no son alentadores. Junto a huracanes y tormentas se incrementan las enfermedades respiratorias, diarréicas y la vulnerabilidad de quienes ya pasan aprietos por la pobreza, el hambre y la neglicencia.

 

Así por ejemplo, los datos de UNICEF revelan que se los fallecimientos por asma -la enfermedad más común entre niñas y niños- aumenten  en casi 20% para el 2016, a menos que se tomen medidas urgentes.

 

Es importante estar preparados, pero sobre todo exigir cambios en las políticas públicas desde una perspectiva de prevención y que a nivel internacional, los países del "primer mundo" entiendan de una vez por toda, que su exacerbado consumismo pone en riesgo la sobrevivencia de la especie y que son las grandes compañías quienes atentan contra nuestras vidas -y aunque no lo crean- también contra la de sus hijos e hija. Pues a pesar de las grandes diferencias e injusticias, el planeta sigue siendo uno.

 

Nicaragua avanza en la educación para la sexualidad

Nicaragua avanza en la educación para la sexualidad

Más que conocimientos, se busca el desarrollo de competencias en adolescentes

 

*A nivel global, más de la mitad de los 60 millones de personas con VIH,  tiene entre  15 y los 24 años de edad.


Por Martha Cecilia Ruiz[1]

En Nicaragua, un nuevo paradigma coloca a la salud sexual reproductiva de las y los adolescentes como un tema amplio de educación dentro y fuera de las escuelas, dejando atrás el enfoque de salud. Esta nueva propuesta nicaragüense fue compartida en el VI Congreso Centroamericano de ITS, VIH y sida (Concasida), realizado este mes en San José, Costa Rica por el Dr. José Ramón Espinoza, especialista en VIH y punto focal de adolescentes de UNICEF Nicaragua.


Durante el simposio “Abordaje de la sexualidad en la adolescencia”, el experto nicaragüense explicó el modelo que impulsan de manera conjunta, agencias de Naciones Unidas, el Ministerio de Educación (Mined) y organizaciones civiles de Nicaragua, para desarrollar habilidades en los adolescentes que les permita tomar mejores decisiones de vida y acciones de protección ante el VIH, embarazo de no planificados y violencia de género y generacional, entre otras.


Esta propuesta, parte del reconocimiento del adolescente como un sujeto de derechos rodeado de situaciones que no necesariamente están bajo su control y lo hacen vulnerable ante el VIH. “Si bien la apuesta para el abordaje de estos temas es principalmente la escuela, tenemos en cuenta que cerca del 50% de los adolescentes en Nicaragua está fuera de la misma, que la población indígena y afrodescendiente tiene factores propios de vulnerabilidad, y así también quienes están bajo trabajo explotador y otras violaciones de derechos humanos”, afirma el Dr. Espinoza.



DESTACADO: Las y los jóvenes entre 20 y 35 años constituyen el 58% de las personas con VIH en Nicaragua. Adolescentes de 15 a 19 años representaron el 9% de las nuevas infecciones del 2008, de las cuales el 60% corresponde a adolescentes mujeres. Es decir el VIH en Nicaragua.



En Nicaragua el contexto fue favorable para la inclusión del tema cuando el Ministerio de Educación (Mined) propuso una educación para todos y con calidad. El argumento con las autoridades de educación fue principalmente “que las personas son más vulnerables ante el VIH cuando no se le respetan sus derechos, como acceso a la información, capacidad de negociación de las mujeres, acceso a la educación, a la participación y en el caso de las y los adolescentes hay que hablar de vulnerabilidad no solamente de riesgo”, cuenta el Dr. Espinoza, cuya presentación fue muy bien recibida en el evento centroamericano de ITS, VIH y sida.


Hasta hace algunos años hablar de sexualidad estaba vedado en las escuelas públicas de Nicaragua, se argumentaban motivos sobre todo religiosos, sin embargo las estadísticas mostraban –y lo siguen haciendo- altas tasas de embarazo en adolescentes (en algunos departamentos llegan hasta el 40%) e incremento del VIH en la población joven.


“Teníamos los argumentos para demostrar que estábamos llegando tarde a los adolescentes y que el asunto era más allá de decir cómo se previene la infección del VIH, cuando tenemos adolescentes hombres y mujeres de 13 años que adquieren el virus no por relaciones con otros adolescentes sino con hombres adultos, es clara la necesidad de ver esos factores de vulnerabilidad como la violencia sexual para implementar una estrategia de acuerdo al tipo de epidemia que se nos presenta”, afirma el especialista en VIH y adolescencia de UNICEF Nicaragua.


¿Y cómo acompañar a las y los adolescentes fuera de la escuela?

“En el caso de adolescentes con mayor vulnerabilidad que eran los adolescentes fuera del sistema escolar, nos encontramos que la escuela no tenía ninguna efectividad para trabajar con ellos y había que trabajar bajo una modalidad de grupos o de pares a partir de experiencia de la sociedad civil”.


¿Podría parecer que los adolescentes en la escuela estaban informados y protegidos?

“Desafortunadamente en Nicaragua las y los adolescentes sufren más violencia –incluyendo la violencia sexual- en los lugares que deberían ser seguros para ellos: en las familias y en las escuelas, entonces había que trabajar esos temas que no siempre son cómodos para las sociedades conservadoras, como el enfoque de género, intergeneracional, hablar cómo se relacionan adolescentes con adultos, del poder en el aula. El contexto favorable en el cambio de la política educativa nos ha permitido ubicar el tema de la educación sexual y el VIH dentro de los temas transversales, partiendo de un enfoque de derechos y el tema de la construcción de la ciudadanía”


Esta nueva propuesta impulsada por el Ministerio de Educación de Nicaragua con el acompañamiento UNICEF, UNFPA y organizaciones civiles con la participación de adolescentes entiende la ciudadanía adolescente como la capacidad de las y los chavalos de reconocer sus derechos, a quién demandarlos y cómo participar para ejercerlos.


¿Si los derechos humanos son universales, qué diferencia a los adolescentes de los adultos?


“Tiene que ver con una etapa de desarrollo tan rápido y significativo como el que se produce en un bebé en el vientre de la madre. Hay que aprovechar este tipo de cambios para generar competencias en un periodo que además es extremadamente corto, y comenzar a hablar de estos cambios que no son solamente físicos, sino también sicológicos y sociales. Si un adolescente no ha adquirido competencias  psicoafectivas y competencias de relacionamiento social eso le va a costar bastante el resto de su vida. Estos cambios tienen implicaciones en la forma es que obtienen información, el reconocimiento de ellos mismos y sus grupos y en la forma en que piensan sobre su futuro y como toman sus decisiones porque la adolescencia es un periodo de experimentación, de tomar riesgos, de primeras veces con todas las consecuencias que eso puede significar”.


Para el Dr. Espinoza el otro elemento importante para este cambio de paradigma, es pasar de un modelo tradicional con un enfoque ´mi cuerpo está creciendo´ a cargo de enfermeras y médicos, a un enfoque integral donde “el docente también está aprendiendo”.


“Sigue siendo un desafío en Nicaragua donde hay casi 40 mil docentes y cada uno tiene su propia vivencia de la sexualidad y hay que partir de esa propia vivencia antes de que esa persona se sienta cómoda hablando de esos temas. Otro desafío importante era cómo hacerlo, basado no sólo en conocimiento sino en competencias. Encontramos que los adolescentes tienen 87% de conocimiento adecuado sobre qué es el VIH, pero al momento de encontrarse por ejemplo en una fiesta, esa información desaparece”, asegura el experto. Entonces la meta es que las y los chavalos de manera informada tomen las mejores decisiones para su vida, viendo más allá de la emoción del rato.


Para el Doctor Espinoza las verdades a medias son más peligrosas y puso como ejemplo los resultados de una encuesta sobre prácticas sexuales en Jalapa (norte de Nicaragua), donde las adolescentes estaban teniendo relaciones sexuales anales para conservar la virginidad y al novio, pero desconocían los riesgos de adquirir el VIH por esa vía. Les había enseñado a decir no, pero no a reconocer los significados, los riesgos, los porqué y las consecuencias relacionadas.


Avances en capacitación docente

En términos de formación docente se han capacitado 600 asesores pedagógicos que a su vez van a capacitar 9 mil 200 directores de escuelas, para llegar en el término de 3 ó 4 años a 37 mil maestras y maestros.


“Uno de los temores que hemos manifestados es que en estos temas las capacitación en cascada no funciona porque pasa demasiado por el filtro de mucha gente, cada persona le va agregando no sólo su filtro de conocimiento, sino también cultural y psicológico, todavía habrá que pensar un poco más para     pensar cómo llegará este tema a las escuelas, pero vamos avanzando”, aseguró el Dr. Espinoza.


Aunque son muchos los retos para la integración de la comunidad y la familia en la respuesta integral al VIH, la iniciativa camina tanto con el trabajo de Clubes Adolescentes, como con la formación de normalistas. El abordaje de prevención del VIH es parte de las metas de excelencia del Ministerio de Educación y el interés de las autoridades es tal, que el propio Ministro, profesor Miguel de Castilla hizo el lanzamiento nacional del texto de educación para el VIH.

 

RECUADRO:

Educación de calidad para la prevención del VIH significa:

  • Docentes bien preparados
  • Material educativo con base científica
  • Educación de pares (entre chavalos) para el desarrollo de competencias para la vida
  • Eliminación del estigma y la discriminación
  • Entorno escolar seguro para docentes y estudiantes
  • Relaciones de equidad: género, generacional, interculturalidad.

En la foto Lisbeth Velásquez (16) y Eliette López Ruiz (20), delegadas nicaragüenses en el Concasida 2010.-



[1] Enviada especial de la Red de Comunicadores para el abordaje del VIH y el sida

 

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Niña de 12 años muere, después de ser obligada a casarse y pasar tres dolorosos días de labor de parto

NUEVA YORK, 14 de septiembre de 2009 - "Con gran tristeza hemos recibido la noticia de la prematura muerte de Fawziya Youssef, una niña de 12 años del Yemen. Fawziya fue obligada a casarse con un hombre que tiene como mínimo le dobla la edad. Quedó embarazada y tanto ella como su bebé murieron después de numerosas dificultades durante tres días de laborioso parto, según los informes de los medios de comunicación. 

Los matrimonios infantiles violan los derechos de la infancia de la forma más deplorable. Cuanto más joven es la niña cuando queda embarazada, mayores son los riesgos de salud para ella o su bebé. Las niñas que dan a luz antes de cumplir 15 años tienen cinco veces más probabilidades de morir durante el parto que las mujeres de más de 20 años.

El matrimonio infantil deniega a las niñas su infancia, les priva de una educación y les roba la inocencia.

Las tragedias como ésta destacan la necesidad urgente de proteger mejor los derechos de las mujeres y los niños, y especialmente las niñas. Los matrimonios infantiles son a menudo el resultado de la pobreza y la ignorancia. Es preciso adoptar más medidas para abordar sus causas subyacentes a fin de evitar muertes trágicas como las de Fawziya, de 12 años, y su bebé".

Para obtener más información, póngase en contacto con:
Christopher de Bono, UNICEF Nueva York,
tel.: + 1 212 303 7984,
correo electrónico:
cdebono@unicef.org.

Rebecca Fordham, UNICEF Nueva York,
tel.: +1 212 326-7162,
correo electrónico:
rfordham@unicef.org.

Amor con lente adolescente

Amor con lente adolescente

Autora: Fernanda

Nicaragüense (15 años)

 

Con agua y con jabón, como Pin Pon

Con agua y con jabón, como Pin Pon

Martha Cecilia Ruiz

¿Se acuerdan de Pin Pon, el muñeco de la canción infantil que lava sus manitas con agua y con jabón? Pues este Pin Pon podría ser un gran aliado para salvar vidas, si como él, madres, padres y profesores estimulan el lavado de manos de niños y niñas con agua y con jabón, con jabón como Pin Pon.

 El lavado de manos con jabón es uno de los métodos más eficaces y sencillos para prevenir las enfermedades diarreicas y neumonía, que cada año provocan la muerte a más de 3,5 millones de niños y niñas menores de cinco años en todo el mundo[1].

Aunque mucha gente moja sus manos, antes de comer o después de ir al baño, no significa que efectivamente se estén lavando las manos adecuadamente, es decir con agua y con jabón y frotando una mano contra otra por al menos 15 segundos antes de enjuagarse. Además de un problema de hábitos, el lavado de manos también es un asunto de compromiso de autoridades, prestadores de servicios y comunidades en general para que, tanto niños y niñas como personas adultas cuenten con los recursos para lavarse las manos con agua y jabón en las escuelas, centros de entretenimiento, trabajos y en cualquier espacio público y privado.

 Hace falta asumir los compromisos públicos para garantizar agua segura a todas las poblaciones urbanas y rurales, así recursos suficientes para promover de manera permanente una cultura de saneamiento a favor de la salud y el bienestar de la sociedad nicaragüense.

 Manos a la obra

 Aunque damos por sentado que la gente se lava las manos apropiadamente ¿estamos seguros que en los lugares donde compramos alimentos preparados se lavan bien las manos después de ir al baño? ¿Se lavan bien las manos nuestros hijos e hijas en las escuelas? ¿La persona que hace las tortillas que desayuno, cuida de lavarse bien debajo de las uñas? ¿Y la joven que despacha los helados en el supermercado se lava las manos después de sonarse la nariz?

 Es urgente hablar de lavado de manos, basura, contaminación, heces fecales y otros temas no tan agradables, si queremos tener un país sano y productivo. Ya los niños, niñas y adolescentes lo están haciendo, en las aulas, en grupos de comunicadores, en comunidades rurales e indígenas de nuestro país en varias iniciativas para conmemorar el 2008 como Año Internacional del Saneamiento y en otras que trabajan desde hace años como las Escuelas Amigas y Saludables.

 Este año también, por primera vez se celebrará el Día Mundial del Lavado de las Manos (15 de octubre), con acciones que girarán en torno a las escuelas. No sólo porque niños y niñas son los más afectados por enfermedades y muertes a causa de la falta de higiene y saneamiento, sino porque constituyen el segmento social más abierto al cambio y a la asimilación de nuevas prácticas.

 Es urgente que autoridades nacionales y locales, educadores, líderes comunitarios, madres y padres empecemos por revisar hábitos y compromisos personales y acompañemos a niños y niñas a lavarse bien las manos con jabón como Pin Pon. Porque manos limpias, salvan vidas.

 RECUADRO:

Cómo lavarse las manos:

Las  manos se mojan y con suficiente  jabón se fricciona una contra la otra, durante al menos 15 segundo teniendo especial cuidado en la zona entre los dedos y debajo de las uñas. Si lava las manos a niños y niñas puede aprovechar y canta la canción de Pin Pon cuyas diversas versiones duran más de 15 segundos, así ellos sabrán calcular el tiempo del enjabonado.Se debe abarcar todas las superficies: las palmas, entre los dedos, por encima, las muñecas y los antebrazos.
Para enjuagar se colocan bajo el agua de manera que el agua corra hacia abajo, eliminando todo el jabón. Puede ponerlas bajo el chorro, y en caso de usar pana, no introduzca las manos en ella, lo correcto es que deje hacer el agua sobre sus manos.
Se secan muy bien, preferiblemente con una toalla de papel o una toalla de tela limpia y seca.

Momentos claves para lavarse las manos con agua y jabón:

Antes de consumir, preparar o servir cualquier alimento.
Antes y después de manipular alimentos, especialmente si están crudos como las carnes.
Antes y después de atender a una persona enferma
Después de ir al baño, cambiar un pañal
Después de sonarse la nariz o limpiársela a un niño o bebé, toser o estornudar.
Después de manipular la basura o desechos
Antes de dar de comer a niños y niñas, ya sea con alimentos preparados o darle el pecho.
Tras usar el inodoro, bacinilla o letrina o ayudar a limpiarse a un niño o anciano.
Antes y después de curar una herida.
Después de jugar con juguetes que se han compartido con otros niños.
Después de tocar a una mascota o tener contacto con sus desperdicios.
Después de ponerse los zapatos o ponérselos a un niño, niña o anciano.
Al regresar a casa después del trabajo, paseos o juegos en el patio o en el vecindario. 



[1] UNICEF, Estado Mundial de la Infancia, 2008

 

La guerra, más que un recuerdo o un minuto en TV

Publicado en END el 24 de julio de 2006

 Martha Cecilia Ruiz

Siendo una niña conocí lo peor de la humanidad: la guerra. En la insurrección contra la dictadura somocista, cadáveres, sarampión, hambre y sed salieron cada día a mi encuentro. Veintisiete años son nada para entender el miedo que siente una niña que corre chinelas en mano junto a su madre, su hermanito de meses y una vecina adolescente, huyendo de los bombardeos, sin saber si su padre vive o ha muerto como tantos otros a los que se encontró en el camino. Corrimos por las calles de Masaya a Managua, en busca de alimentos y protección, preguntando por familiares, en calles desconocidas y desoladas con un pañal blanco como improvisada bandera de la paz. 

Esos recuerdos no pueden ser sólo anécdotas familiares cuando todos los días en todos los medios se ve y se oye de niños y niñas que en otras guerras  huyen con el mismo miedo, o quizá con un terror mayor en un mundo que ha avanzado en tecnología, argumentos y vanidades, pero no en humanismo. Esos recuerdos se han vuelto recurrentes tanto por la celebración de 19 de julio como por las noticias de guerra en el Medio Oriente. Por imágenes de niñas y niños que tienen la edad que yo tenía entonces, o la edad que hoy tienen mis hijas. Niños y niñas que nada tienen que ver con luchas por el poder, por territorio o con represalias de ningún tipo, pero que son víctimas por muerte, lesiones, enfermedades y daños psicológicos de una guerra de adultos, que como todas se ensaña con los más débiles, los más pobres y los más pequeños. 

Rememoro que pasada la guerra mi hermanito aprendió a caminar y cada vez que escuchaba un avión corría a esconderse debajo de la mesa. Eso no es sólo una remembranza personal cuando ahora miles de niños y niñas dan sus primeros pasos en medio del horror de una guerra que ocupa menos espacio informativo e interés público que el mundial de fútbol. 

Me convenzo de que no pueden ser sólo mis recuerdos, sino que debe ser la preocupación del mundo, esta mañana cuando al encender la computadora y abrir la página web de UNICEF me parte el alma la foto de una niña de tres años que llora en un refugio del barrio cristiano de Achrafieh en Beirut. Como tantos niños y niñas con la infancia interrumpida llegó a esa escuela-refugio después de haber pasado tres días huyendo de los bombardeos, sin saber porqué o por quién. 

Fui afortuna en aquella guerra encontré refugio, alimentos y a mi padre. Pero no a todos les fue igual, muchos de mis vecinos vieron los cadáveres mutilados o quemados de sus hermanos mayores u otros familiares. Algunos resultaron heridos o gravemente enfermos. Pero no pueden ser sólo memorias, no podemos dejar que la guerra sea sólo “un tema” en tiempos electorales, sino un motivo verdadero, doloroso y presente para luchar por los derechos de los niños y las niñas de todo el mundo. Especialmente de aquellos que hoy huyen, porque es nuestra obligación hacer algo para darles la oportunidad de vivir y contar su historia.

Las hijas de casa y los no nacidos

Las hijas de casa y los no nacidos

  “No sé leer ni escribir, me pagan doscientos córdobas y al final del mes no me queda nada después de pagarle los trapos viejos que me vende la señora. Para remate, el patrón me ha estado acosando, esas miradas perversas me hacen temblar, siento que uno de estos días va a entrar a mi cuarto a medianoche y me imagino que se me tira encima, me clava sus manos y hasta allí van a llegar todos mis sueños”. (Testimonio recopilado por la periodista Marta Marina González en el Primer Foro Departamental de Trabajo Infantil Doméstico. Estelí, octubre 2005)

A propósito del día del no nacido, convendría reflexionar sobre el tratamiento de la sociedad nicaragüense a niñas y niños ya nacidos. Preguntar qué pasa con el 40% de la población de este país que es menor de 15 años y que en su mayoría está expuesta a la pobreza, a todas las formas de maltrato físico y sicológico, y a la explotación laboral y sexual.

Por ejemplo, “Las hijas de casa”, eufemismo con el que se nombra a niñas víctimas de explotación laboral doméstica, muchas veces se ven obligadas a sobrellevar un embarazo impuesto a partir de una violación de su patrón, del hijo de éste o hasta de su propio padre.

Aun aquellas que no son abusadas sexualmente se ven sometidas a la violencia física y sicológica, a la separación de sus familias, y a largas jornadas laborales que afectan su desarrollo físico y emocional. “Las hijas de casa” constituyen una tradición de numerosas familias que con el pretexto de brindar techo y comida toman a niñas de escasos recursos económicos y las explotan como empleadas domésticas.

El problema a nivel social es tal que los patrones están convencidos de que les ayudan --aunque les paguen menos que a una trabajadora adulta-- porque “las apoyan en los estudios”, y es así que el estudio, un derecho, se convierte en obra de beneficencia y el derecho al juego y la recreación de la niña en irresponsabilidad laboral.

Que una niña trabaje para ayudar a su familia no es mal visto en un país donde uno de cada cuatro menores de 14 años vive sólo con su madre, porque el padre lo abandonó o tiene otra familia. Ése es precisamente el padre que tampoco se menciona cuando de no nacidos o de aborto se habla.

El trabajo infantil es una realidad que afecta a 250 millones de niños y niñas de 5 a 17 años en el mundo. Se calcula que dos millones y medio están en Centroamérica. En Nicaragua, la Encuesta de Hogares a Nivel Urbano y Rural de 2000, registraba a más de 300 mil niños, niñas y adolescentes de 5 a 17 años trabajando. Se contabilizan que más de 25 mil niñas y adolescentes mujeres están dedicadas al trabajo infantil doméstico y más de 300 mil laboran en diferentes actividades catalogadas como peores formas de trabajo infantil.

El Estado de Nicaragua se ha mostrado incapaz de asumir su responsabilidad de proteger a la niñez de los riesgos derivados de una situación económica precaria, y los esfuerzos desde la sociedad civil resultan insuficientes en una sociedad machista, adultista y de doble moral.

Antes de culpar a las mujeres y niñas que no desean o no pueden llevar a buen término un embarazo, convendría revisar cuáles son las oportunidades para las ya nacidas en este país. No tendría ningún sentido marchar por los no nacidos si antes en cada casa, en cada calle y en cada comunidad no se garantizaran los derechos humanos de cada niña y cada adolescente, especialmente el derecho a una vida libre de violencia intrafamiliar y sexual.

Originalmente publicado en El Nuevo Diario

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Nuestras deudas, nuestra niñez y las migraciones

  

Publicado en END

Martha C. Ruiz*Nicaragua es un país plagado de incoherencias: aunque las niñas y los niños constituyen la mayor parte de la población no son la prioridad en términos de inversión social para el Estado.  Nuestra niñez es víctima de explotación laboral, abuso sexual, agresiones físicas y sicológicas y abandono. Cada vez son más las niñas obligadas a ser madres producto de violaciones. Hasta mayo se reportaban 494 partos en niñas de 10 a 14 años. Mientras 11 mil 116 bebés tuvieron como progenitoras a adolescentes de 15 a 19 años. La vulnerabilidad y la desprotección son los elementos comunes para niñas y niños en un país donde los poderosos aseguran que  “la niñez es el futuro”, y por lo tanto se dan el lujo de obviarla en el presente. Los migrantes, son por su parte, quienes más invierten en este país. Está demostrado que las remesas familiares sostienen la economía nacional. Sin embargo, los migrantes tampoco son prioridad, porque todavía se cree que la “clase empresarial” tradicional es la que más aporta a nuestro país. En ese sentido, esperar un abordaje responsable de la niñez y las migraciones en nuestro país, resulta doblemente imposible.  La Red Nicaragüense de la Sociedad Civil para las Migraciones, de la cual el CENIDH es parte, organiza una serie de eventos en la semana del migrante, (del 4 al 11 de septiembre) para sensibilizar sobre la necesidad de una migración documentada y por lo tanto menos vulnerable.  La documentación incluye partidas de nacimientos, cédulas de identidad, permisos, salvoconductos y otros documentos migratorios, que facilitan al migrante la defensa de sus derechos humanos. No obstante, “esos papeles” envuelven millones de dramas familiares, de grandes costos económicos, pero sobre todo de incalculables costos emocionales.  Es necesario empezar por preguntarnos qué pasa con las hijas y los hijos de los migrantes, cuáles son los sentimientos de culpa a los que se enfrentan las madres a miles de kilómetros de distancia de sus hijos e hijas, qué tan sensibles son nuestros funcionarios al respecto, por qué hasta la fecha no hay una política de acompañamiento a los niños y niñas que dejan aquí.  

No hay duda, estamos en deuda con los migrantes, sus hijos e hijas. Después de todo, a costa de su trabajo y sufrimientos este país sobrevive.

*Periodista y escritora nicaragüense

Nicaragua y la niñez huérfana por el VIH

Nicaragua y la niñez huérfana por el VIH

Por Martha Cecilia Ruiz

El que Nicaragua reporte las cifras más bajas de personas afectadas por el VIH/SIDA en la región, proporciona un falso sentido de seguridad nacional sobre el control de la epidemia, que en lugar de frenarla podría facilitar el incremento de la misma.  

Organizaciones nacionales e internacionales han alertado sobre el problema del sub registro, las conductas sexuales de alto riesgo y la falta de una adecuada educación sexual en la población nicaragüense, lo que en el futuro podría transformarse en grandes sectores afectados por la epidemia y un elevado número de huérfanos a causa de la misma. 

Al igual que el mito “del país más seguro de Centroamérica”, no nos protege de un asalto, una estafa o cualquier otro delito, la idea de tener el menor número de afectados por el VIH tampoco nos protege automáticamente de la enfermedad. Durante la vigilia cultural de solidaridad con los familiares de fallecidos por el VIH y con las personas que viven con esta enfermedad -realizada hace poco en un parque capitalino- se mencionó no sólo la necesidad de trabajar en la prevención, sino también sobre la urgencia de luchar contra la estigmatización y discriminación de los afectados y de sus familias, especialmente de sus hijos e hijas.  

Datos del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) revelan que hasta el 2003, 14 millones de niños y niñas menores de 15 años habían perdido a un progenitor o a los dos por causa del VIH/SIDA, el número sigue aumentando. Y seguirá creciendo durante al menos la próxima década, aun cuando no se produjeran nuevas infecciones.  Para el año 2010, se calcula que el número de huérfanos por causa de la enfermedad puede llegar a 25 millones.

A medida que la epidemia se extiende la cantidad de niños, niñas y adolescentes huérfanos  también se incrementa. Está en nuestras manos trabajar juntos, teniendo en cuenta a las personas que conviven con la enfermedad y a sus familias como ejes importantes para la prevención, para la creación de redes de solidaridad y para la toma de decisiones de manera conjunta y responsable, tanto en el Estado, en las organizaciones de la sociedad civil, como en nuestra  vida cotidiana. 

Es urgente informar especialmente a los más jóvenes sobre el uso de  condones, hablar sin miedo de salud reproductiva, desde una perspectiva educadora, no recriminatoria, ni moralista. Promover campañas para la difusión y el respeto de los derechos sexuales de las mujeres de todas las edades, son entre otras las medidas urgentes a tomar en cuenta. No se trata de un simple asunto de salud, de sexualidad, de lástima o miedo, es un problema que afecta la vida de millones de personas de todas las edades en el goce de sus derechos humanos. Una situación ante la cual todas y todos tenemos responsabilidades.  

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